
Por consecuente, surge la necesidad de una formación personal para esquivar todos esos hándicaps que puedan impedir cada una de nuestras búsquedas, sobre todo en una profesión como la nuestra. Una vez hemos encontrado el problema (la infoxicación), debemos intentar ponerle remedio. Y la única posibilidad de hacerlo es con una formación concerniente a documentación, que nos haga sortear el ruido informativo y no caer en la tentación del silencio informativo. Una formación que nos haga distinguir toda aquella comunicación fiable de aquella que carece absolutamente de valor; a distinguir toda aquella información que carezca de autor y fecha de creación para no caer en el anonimato y en la posible falsedad de dichos datos. Una formación que, ante todo, me ayude a traducir en información todos los datos que pueda extraer de la red sin acabar produciendo más infoxicación como si de un círculo vicioso de tratase.
Como dijo Joseph Pulitzer, “la única profesión del mundo para la que no se necesita formación alguna es la de idiota; para todo lo demás hay que estudiar”.